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¿Por qué reservar desde aquí?

Nuestra primera impresión

¿Cómo explicarla?

Dicen que en los hoteles, como con las personas, la primera impresión es la que cuenta. La que deja huella, la que marca el devenir de la relación, en este caso la de hotel – huésped.

La diseñadora Diane von Furstenberg se refirió a esa primera toma de contacto de esta manera:

“Ese momento en el que entras en tu habitación de hotel, cierras la puerta y sabes que ahí hay un secreto, un lujo, una fantasía. Que hay consuelo. Que hay tranquilidad.”

Nos puedes haber visto paseando por el casco histórico de Toledo, junto al Alcázar. O en Internet, en esta misma web. Y tenemos que decirte que no: no somos capaces de explicar ni por asomo el impacto que recibe un viajero cuando cruza la puerta de arquitectura neomudéjar en dirección a nuestra recepción.

De todos modos, vamos a intentarlo. Comencemos por el principio.

Un día de 1947

El Hotel Carlos V abre sus puertas convirtiéndose, sin saberlo, en el hotel más antiguo de los que hoy en día siguen abiertos en todo Toledo.

El edificio, que originalmente iba a ser un hospital, siempre ha vivido amparado por el espectacular Alcázar y por el gran teatro, ubicado a tan solo unos pasos de nuestra puerta.

Y otro de 1961

El celebérrimo director de cine Luis Buñuel se presenta en Toledo para rodar Viridiana, película que da nombre a nuestra sala de reunión.

Casi diez años después vuelve y rueda Tristana, con Catherine Deneuve como protagonista, actriz que se aloja en una de las habitaciones del Carlos V.

A partir de ese momento y gracias a la proximidad del teatro y al éxito internacional de Toledo, por aquí han pasado actores y actrices de la talla de John Wayne, Rock Hudson, Rita Hayworth, Fernando Fernán Gómez, Emma Cohen, Arturo Fernández o un jovencísimo Johnny Depp.

¿Y el encanto actual?

Aquí pasa algo.

Quizá sea que el edificio originalmente iba a ser un hospital.

O que aquí se han alojado actores y actrices de todo el mundo, y deportistas como Alfredo Di Stéfano, Gento o Bahamontes.

O que somos el hotel en activo más antiguo de la ciudad.

O que servimos los desayunos en un restaurante de estilo mudéjar por el que han pasado un sinfín de rostros por todos conocidos.

No lo sabemos, pero aunque el Carlos V sea un hotel decorado de forma moderna, sigue conservando una atmósfera mágica que a los que estamos dentro nos hace sentir como si el tiempo no pasara.

¿Por qué Carlos V?

Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos V, dominó su imperio en el S.XVI desde Toledo, un peñón elevado rodeado por el Tajo, absolutamente inexpugnable: el bastión católico.

¿Qué nombre sino el suyo íbamos a elegir para referirnos a un alojamiento que crece a la sombra del Alcázar, obra del antiguo emperador que mejor representa el poderío militar que siempre tuvo la capital manchega?

Somos Toledo

El Carlos V y Toledo siempre han ido de la mano. Desde su fundación en 1947 hasta hoy, los mejores días de la antigua capital imperial siempre han coincidido con el esplendor de nuestro hotel.

Hoy, Toledo es el destino elegido por viajeros como tú que durante todo el año acuden en busca de historia, leyendas, ocio y una estupenda gastronomía.

Y nosotros queremos que lo descubras con nuestra ayuda.

Queremos que sientas esa primera impresión inexplicable de la que hablábamos.

Que experimentes por ti mismo el placer de dormir en una de nuestras 68 habitaciones.

Que desayunes por la mañana en un salón de arquitectura mudéjar y estés más pendiente de la decoración que del buffet.

Que subas a nuestra azotea a contemplar la cara más bonita de Toledo mientras rozas el cielo con tus manos.

Y que te lleves un recuerdo de ella imborrable porque si lo conseguimos, habremos cumplido con nuestro cometido.